Como Aprovechan En La Actualidad El Rio Nilo Los Egipcios

La población podía realizar pedidos a los dioses cuando las estatuas de estos eran exhibidas en las procesiones a lo largo de las considerables liturgias. El agua del río asimismo se empleo para otras actividades comunes, como es el consumo y el aseso. Las civilizaciones también aprovecharon la fuerza del agua para llevar a cabo creaciones hidráulicas. Los Egipcios fueron quienes fabricaron los primeros barcos para recorrer el río Nilo. Intentar huir no era una buena idea, porque hay papiros del Imperio Medio en los que se recoge el nombre del fugitivo y de sus familiares, que eran encarcelados hasta el momento en que aquel regresara a realizar sus tareas.

Este río es considerado como el segundo mucho más largo de todo el mundo abarcando más de 6800 kilómetros de longitud. Esta característica le dejó ser un canal de comunicación marítima fundamental para el comercio y el transporte. Este estilo de vida, adaptado al son de la naturaleza en ocasiones benéfica y a veces horrible, se sostuvo durante las temporadas siguientes.

Organización Política De Egipto:

Los sedimentos orgánicos del río hacen que las tierras de cultivo sean fértiles, por lo que la agricultura fue entre las ocupaciones más importantes. Tener cerdos correteando por la aldea tenía el beneficio de que siendo un animal omnívoro podía hozar entre los montones de inmundicias que se acumulaban en las calles, ayudando a mantenerlas algo mucho más limpias. Los poblados egipcios, carentes de todo género de sistema de recogida de residuos y de aguas de albañal (todo lo mucho más un arroyo en el centro de las calles de ciertas ciudades), no eran precisamente los lugares más saludables del mundo para vivir.

Empecemos por la crecida del Nilo, que de ningún modo era esa fuerza bienhechora y pacífica que todos pensamos. Es innegable que el Nilo y sus aguas fueron los causantes de que la civilización faraónica existiera y prosperase; pero lamentablemente también es verdad que sus crecidas eran bastante irregulares y, por lo tanto, muy peligrosas. El peligro de la inundación no procedía de la fuerza de las aguas, siempre y en todo momento mansas, sino de la altura que éstas alcanzaran. A consecuencia de la inundación los límites de las tierras se desdibujaban. En un país donde la propiedad privada e individual era esencial hubo que buscar un sistema para regresar a medir la área de cada terreno, y desarrollaron un sistema de medición topográfica muy avanzado, con complejos cálculos matemáticos y geométricos.

El mosaico Barberini se descubrió a comienzos del siglo XVI en el templo destinado a la diosa Fortuna que se levantaba en la localidad romana de Praenestre, la actualizada Palestrina, al este de Roma. Y muestra una representación idealizada del país del Nilo, donde los elementos de la cultura griega se intercalan con los egipcios. El mosaico se compone de diversas escenas independientes que recrean los diferentes puntos de la vida a orillas del río sagrado. De ahí que era tan esencial el control de la crecida del río, que se medía con el nilómetro.

De esta antigua palabra egipcia, desheret, deriva con toda probabilidad nuestro “desierto” o el “désert” francés. Dividía el país en el Prominente Egipto, desde la primera catarata hasta Men-nefer , y en el Bajo Egipto, desde Men-nefer hasta el mar Mediterráneo. Comienza su periplo en la zona de los Grandes Lagos de África central y fluye hasta Sudán, donde toma el nombre de Nilo Blanco y se une al Nilo Azul, que nace en Etiopía.

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Además, a través del Nilo se transportan mercancías a distintas sitios merced a la navegación. Con los vientos septentrionales se puede remontar el curso del río a vela, y gracias a la corriente es posible continuar el fluído del río. Los egipcios pensaban que además del cuerpo y el alma tenían el KA, que al fallecer se presentaban a un juicio en frente de Osiris (Dios del mas allí) y otras divinidades. Anubis realizaba la acción de pesar en una balanza, en un platillo ponía el corazón del muerto y en el otro una pluma (símbolo de la justicia).

Para los egipcios el Nilo era simplemente iterw, el río, si bien formaba un considerable hito geográfico. El país recibía el nombre de Kemet, “tierra negra”, debido al color obscuro del limo depositado a lo largo de la inundación. El resto del territorio era Desheret, “tierra roja”, refiriéndose a las arenas del desierto que tienen un color rojizo en esta zona.

Las crecidas anuales del Nilo marcaron el ritmo de vida de sus pobladores durante milenios, hasta que la construcción de la enorme presa de Asuán, en 1970, extinguió para toda la vida el ciclo de forma anual de crecidas de agua. El gob de año en año hacía un censo para registrar los granos y el ganado que existe. Sobre la base de estos datos se establecía el tributo que debían pagar al faraón. El nomarca recogí el tributo en todos y cada provincia y mandaba una parte al granero real, los artículos de las huertas y del campo eran guardados en este granero.

La mayoría de la sociedad en el Egipto faraónico estaba compuesta por campesinos que vivían del trabajo del campo y cuyas vidas se encontraban condicionadas por los ritmos de la inundación. En una epoca especifica del año el rio nilo genera crecidas de agua a las costas de las ciudades de egipto y en estas ciudades estas crecidas de agua se aprovechan como forma de riego para la agricultura. Las ciudades que están sobre el río Nilo incluyen Jartum, Asuán, Luxor y El Cairo. Al norte de Asuán es común ver una ruta turística, con barcos de crucero y barcos de candela tradicionales de madera, las falucas. Hay asimismo navíos de crucero que hacen la ruta entre Luxor y Asuán, parando en las ciudades de Kom Ombo y Edfu a lo largo del camino.

Y sucede que el tiempo egipcio no era tan ideal como detallan las tumbas, donde todos aparecen desnudos o vestidos con un mínimo taparrabos, si son trabajadores, o con un faldellín y una túnica ligera y plisada, si son nobles. Todo el que haya visitado Egipto a lo largo del invierno sabe que por la noche y por la mañana no sólo refresca, sino que puede llegar a llevar a cabo bastante frío. Resulta imposible que los egipcios fueran siempre y en todo momento tan rápidos de ropa; en ciertos instantes del año debían abrigarse o pasarían verdadero frío. Los antiguos egipcios no sabían de dónde procedía tanta agua y era lógico que la atribuyeran a la magia de los dioses, en concreto a Hapy, el dios del río. Este dios se representa como una figura sedente, con un tocado en forma de papiros y sosteniendo un recipiente en su mano del que mana agua.

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Pero esta clase de alimentación era privilegio de unos pocos; el egipcio de caminando se alimentaba a diario de cerveza (una suerte de gachas con muy poco contenido alcohólico), pan y verduras. Se creaban, de este modo, estanques de diferente tamaño que se llenaban de manera automática con la crecida y retenían el agua a lo largo de varias semanas, empapando el lote, desalinizándolo, limpiándolo y fertilizándolo con el limo nuevo. En esa época articulo-glaciar el Nilo era un lote pantanoso y cenagoso, no adecuado para la vida, pero poco a poco fue secándose hasta el momento en que solo quedó el cauce que pervive hasta nuestros días.

Esta representación venía de la creencia de que era este dios el que hacía nacer el agua y producía la crecida, vertiendo agua desde una gruta situada en la primera catarata. Es tal como está representado en un relieve del templo de File, dedicado a la diosa Isis, en la isla de Elefantina. Durante todo el río hay una serie de rápidos que se denominan generalmente “cataratas”, sin que lleguen a ser en ningún instante saltos de agua, sino zonas pedregosas en las que es imposible la navegación. La mayor parte de ellas se encuentran en el alto Nilo y es exactamente en Khartum donde aparece la llamada sexta catarata. La quinta catarata se genera tras recibir las aguas de su primordial afluente, el río Atbara. La cuarta está a la altura de Napata, la tercera a la altura de Kerma, la segunda en Abu Simbel y la primera catarata es en este momento la presa de Asuán.

Esto caso de que les tocara un funcionario que no procurase aprovecharse de su situación, porque la verdad es que desde el Imperio Antiguo semejan haberse producido abusos con la azofra, que los faraones procuraron mitigar con decretos reales. Todo ello, en un pequeño recinto de calles angostas y también insalubres en el que las miserias de unos eran de sobra conocidas por sus vecinos. Es cierto que no todos y cada uno de los pueblos eran tan particulares como éste, pues allí vivían los encargados de excavar y decorar las tumbas del Valle de los Reyes, pero estos documentos nos han dejado un concepto muy vívida de cómo podía ser la vida en el Nilo. Afortunadamente, una vez al año las aguas de la crecida arrastraban o sepultaban toda la porquería amontonada a lo largo de los meses precedentes. El interior de las casas, parcialmente oscuro, también era poco higiénico –a pesar de que casi todas las casas enormes contaban con un cuarto de baño y un retrete–, puesto que estaba poco ventilado y lo infestaban toda clase de insectos y parásitos.